viernes, 10 de abril de 2015

METODOLOGÍAS ALTERNATIVAS

METODOLOGÍAS ALTERNATIVAS

La característica general de los métodos tanto lineales como multicriterios es que se trata de aproximaciones a priori, que permite a quien debe tomar la decisión organizar la información disponible y evaluar los elementos que le permitan mejorar el proceso de toma de decisión.
Los métodos más elementales son aquellos que se centran en la ponderación de un objetivo. En general, se trata de métodos lineales como el análisis costo-beneficio. El interés que despiertan en el estudio de las decisiones públicas es muy limitado ya que la naturaleza de los problemas públicos, es altamente compleja. Un modelo lineal resulta poco funcional porque está plagado de elementos restrictivos. Las restricciones son las típicas de cualquier regresión lineal. Se dará B sólo si X se mantiene constante. Si se registra una ligera variación en el modelo este se torna inconsistente. Hay una serie de métodos que ayudan a la toma de decisiones y que se adaptan mejor a las necesidades de los organismos públicos y sus objetivos. Estos varían en función de la unidad de medida (dinero, tiempo, impacto social, contaminación, salud, bienestar, equilibrios políticos que se quiera considerar.

METODO ELECTRA

Uno de los métodos multicriterio más difundidos es el llamado ELECTRA. Se trata de un método científico cuya finalidad es facilitar la selección de un objeto, cuando los criterios o puntos de vista que deben determinar esa selección son múltiples, no agregables y, aun llegado el caso desprovistos de métrica.
El método se aplica a través de tablas o matrices que se construyen a partir de la tabla de calificaciones. Dos conceptos importantes del método son la preferencia por sobre-calificación y ciertos umbrales de indiferencia y preferencia
Dicho con otras palabras, ELECTRA es un método que permite tratar de manera simultánea varios elementos sin perder la integridad de cada uno de ellos. Permite jerarquizar los cursos de acción posibles y seleccionar a los que reúnen los criterios de aceptabilidad. Es un método basado en la ponderación y agregación de valores otorgados a cada uno de los criterios. Para ello, se desarrolla un indicador de concordancia y otro de discordancia, que serán los que finalmente aclaren si una alternativa satisface o no los criterios de aceptabilidad.

ELECTRA es especialmente útil en contextos en los cuales las diferencias entre las alternativas no sean transparentes a simple vista. La gama de aplicación del método ELECTRE es muy amplia y constantemente se encuentran nuevas aplicaciones. En general se usan como una ayuda en la toma de decisiones. De acuerdo con Baker [1] el proceso de toma de decisiones inicia con el planteamiento del problema que se puede dividir en cinco etapas:
a)    la definición del problema,
b)    la determinación de requerimientos,
c)    el establecimiento de metas, d) la identificación de las alternativas y
d)    la definición de los criterios.
Las tres primeras etapas de
penden del escenario en que se aplica el análisis, así como del número de participantes en la toma de decisión y del objetivo que se busque. La cuarta etapa es crucial ya que deben identificarse la n alternativas (acciones, candidatos, objetos, proyectos, etc.), entre las cuales se debe escoger una, presumiblemente la mejor. En la quinta etapa se definen los m criterios que son atributos de las alternativas que de alguna manera miden su desempeño. En muchas situaciones estos criterios son objetivos a maximizar o minimizar, además, algunos serán vitales y otros triviales por lo que es imperativo ordenarlas por su importancia. Para ello a cada criterio se les asigna una ponderación o peso de importancia w, que represente su relativa importancia de acuerdo a las preferencias de quienes califican las alternativas. El paso siguiente en el proceso de toma de decisiones es calificar las alternativas en los criterios. Una vez que se tiene esta información.

La Metodología de Marco Lógico (MML)

La amplia acogida que ha recibido entre los planificadores y administradores la Metodología de Marco Lógico (MML) en los últimos años se debe en gran medida a sus virtudes y ventajas sobre otras herramientas con similares propósitos. Para comprender mejor esta situación, conviene aclarar algunos aspectos sobre el entorno en que se desenvuelve y el escenario ideal o prerrequisitos mediante los cuales el instrumento alcanza su máxima utilidad y desempeño. En primer lugar, por lo regular las tareas de identificación, preparación, evaluación, seguimiento y control de proyectos y programas se desarrollan sin un marco de planeamiento estratégico que permita ordenar, conducir y orientar las acciones hacia el desarrollo integral de un país, región, municipio o institución. Al no estar claros o explícitos los objetivos estratégicos o grandes metas, la asignación de los recursos se determina de manera caprichosa y se encamina hacia múltiples direcciones que no siempre pueden estar en sintonía con las prioridades o necesidades básicas. Estas funciones o tareas, independientemente de la institucionalidad que prevalezca, permitirían definir una visión de futuro compartida, facilitarían la formulación concertada de planes y políticas multisectoriales, sectoriales o territoriales y apoyarían la gestión por resultados para conocer los impactos y el cumplimiento de metas de los proyectos y programas y respaldarían una mayor participación, tanto pública como privada, en el quehacer nacional, de manera descentralizada y efectiva.

Es en este entorno donde la MML cumple cabalmente sus propósitos y contribuye eficazmente a integrar y darle coherencia a todas las partes o involucrados en el proceso de programación y administración de la inversión. Dentro del mismo marco del planeamiento estratégico, subsiste una relación de coordinación técnico-funcional que es de vital importancia para que los proyectos y programas cumplan con las metas para lo cual fueron diseñados. En esta relación, existen tres niveles básicos que deben complementarse, retroalimentarse y coordinarse a fin de lograr una dinámica coherente de acciones y esfuerzos. El nivel estratégico, asociado al diseño de los planes y estrategias nacionales de orden macroeconómico, mediante el cual se transparentan las grandes prioridades, metas o imagen-país, marcan el rumbo y la velocidad sobre lo que se quiere hacer, cómo se quiere hacer, con quien y para quien. Después, estaría el nivel programático donde el rol de las instituciones es fundamental para que las políticas de carácter multisectorial , regional y local estén en armonía con los lineamientos estratégicos del nivel central y puedan canalizarse las grandes decisiones hacia los estamentos o gobiernos subnacionales. Este nivel cumple el rol de vínculo entre la parte más alta de la institucionalidad y los niveles más bajos de la administración pública, es la conexión entre lo macro y lo micro, es la bisagra entre la base y la cúspide de las políticas públicas. Por último, tendríamos al nivel operativo donde se diseñan y ejecutan los proyectos y programas en el nivel sectorial, local o municipal con límites temporales más cortos y propósitos mucho más específicos. Esta tarea, crucial para alcanzar las metas del desarrollo integral, presupone una sintonía con las grandes orientaciones de orden nacional o regional, presupone un financiamiento adecuado y oportuno, presupone un respaldo técnico y humano de manera descentralizada y un esfuerzo sistémico donde las reglas, los principios, los recursos y las instituciones interactúan de manera ordenada y por lo tanto, con visión global para que sea efectiva. Así, es posible establecer un orden o coordinación tanto vertical como horizontal entre el nivel estratégico, táctico y operacional y donde el largo plazo de las metas estratégicas se articulen con el corto plazo de los proyectos. En este proceso de planificación de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba la MML puede realizar un gran aporte articulando las piezas y conceptos del sistema, entrelazando los pasos o etapas del ciclo del proyecto, facilitando la participación de los beneficiarios y reduciendo el riesgo como consecuencia de la incertidumbre.




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