jueves, 16 de octubre de 2014

VULNERABILIDAD SOCIAL

El concepto de vulnerabilidad social


El concepto de vulnerabilidad social, tiene dos componentes explicativos. Por una parte la inseguridad y la indenfensión que experimentan las comunidades, familias e individuos, en sus condiciones de vida a consecuencia por el impacto provocado por algún tipo de evento económico-social, de caracter traumático. Por otra parte el manejo de recursos y las estrategias, que utilizan las comunidases, familias y personas para enfrentar los efectos de ese evento.
Esta conceptualización tiene su origen en dos vertientes. Por una parte, en los estudios sobre desastres naturales, los que suelen evaluar los riesgos de comunidades y familias ante fenómenos catastróficos y diseñan estrategias para hacerles frente. 
La insatisfacción analítica con los enfoques de pobreza y sus métodos de medición ha extendido los estudios de vulnerabilidad. Señalan que el concepto de pobreza, al expresar una condición de necesidad resultante sólo de la insuficiencia de ingresos, se encuentra limitado para comprender el multifacético mundo de los desamparados. En cambio, el enfoque de vulnerabilidad al dar cuenta de la “indefensión, inseguridad, exposición a riesgos, shocks y estrés” (Chambers, 1989), provocados por eventos socioeconómicos extremos entrega una visión más integral sobre las condiciones de vida de los pobres y, al mismo tiempo, considera la disponibilidad de recursos y las estrategias de las propias familias para enfrentar los impactos que las afectan.

INTRODUCCIÓN

La pobreza en sus distintas formas ha sido objeto de un interés creciente por parte de la comunidad internacional. Se han celebrado diversas cumbres en las que se han adoptado compromisos para una reducción drástica de la miseria que tantos seres humanos padecen a lo largo de sus vidas. Este interés constituye en sí mismo un avance alentador, pero el progreso actual sigue siendo dolorosamente lento, pese a que las medidas para mejorar los medios de subsistencia de los pobres son asequibles. El hambre y la inseguridad alimentaria -los aspectos más graves de la pobreza extrema- han pasado a ser prioridades internacionales, y los participantes en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 declararon solemnemente su compromiso de reducir a la mitad para 2015 el hambre en el mundo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA),son las tres organizaciones de las Naciones Unidas con sede en Roma que se ocupan de la alimentación, la agricultura y el desarrollo rural.

El hambre generalizado es un obstáculo para el crecimiento global y para las actividades tendentes a reducir la pobreza. Por otra parte, se hace hincapié en que para reducir la pobreza, el hambre y la inseguridad alimentaria es fundamental movilizar recursos y emplearlos cuidadosamente a fin de lograr la máxima efectividad. 

Pobreza y hambre:
La pobreza extrema sigue siendo un problema alarmante en las regiones en desarrollo del mundo,  el número de personas que viven en condiciones de extrema pobreza ha aumentado.
El hambre y la malnutrición generalizadas en un mundo donde abundan los alimentos implican que la pobreza extrema es la causa principal de la desnutrición. Sin embargo, no siempre se comprende que el hambre y la malnutrición (incluidas las carencias de micronutrientes) son a su vez importantes causas de la pobreza, ya que afectan de diversas maneras  a la capacidad de los individuos para escapar a la pobreza.
Por ejemplo:
  • Reducen en quienes las padecen la capacidad para desarrollar una actividad física y, por tanto, disminuyen su potencial productivo en el trabajo, que suele ser su único bien.
  • Menoscaban la capacidad de las personas para desarrollarse físicamente y mentalmente, retrasan el crecimiento infantil, reducen la capacidad cognitiva y limitan considerablemente la asistencia a la escuela y el rendimiento escolar, comprometiendo la eficacia de las inversiones en educación.
  • Provocan graves perjuicios a largo plazo para la salud, vinculados a unos índices más altos de enfermedad y muerte prematura.
  • Se transmiten de una generación a otra: las madres que padecen hambre dan a luz niños con insuficiencia ponderal, que empiezan a vivir con desventaja.
  • Contribuyen a la inestabilidad social y política, que mina aún más la capacidad del gobierno para reducir la pobreza.
Por lo tanto, existe la posibilidad de que las personas que padecen subnutrición crónica se vean atrapados en el círculo vicioso del hambre: productividad baja, pobreza crónica, hambre. 
Hambre y conflictos:
 Actualmente la mayoría de los conflictos armados y los desastres naturales se concentran en regiones sumamente dependientes de la agricultura y en países con un porcentaje elevado de hogares con inseguridad alimentaria, que la FAO clasifica como "Países de Bajos Ingresos y con Déficit de Alimentos" (PBIDA).
 Asimismo, las repercusiones de las distintas crisis serán aún mayores cuando afecten a una población ya vulnerable y debilitada por la inseguridad alimentaria. Las personas que viven en países pobres que padecen inseguridad alimentaria tienen más probabilidades de fallecer como consecuencia de un desastre natural que aquéllas que han desarrollado unas estrategias mejores para hacer frente a éstos y protegerse a sí mismas. A menudo las situaciones de crisis crean las condiciones para que las carencias básicas de micronutrientes se conviertan en brotes importantes de enfermedades como pelagra, escorbuto, etc.
 La falta de recursos suficientes para erradicar el hambre continuará poniendo en peligro la vida de muchos grupos vulnerables y será uno de los elementos que han de contribuir al recrudecimiento de las emergencias.
 La necesidad de socorro continuará existiendo mientras las personas vulnerables no tengan acceso a unos alimentos adecuados y a oportunidades económicas lucrativas. La inversión oportuna en alimentos, agricultura y desarrollo rural puede contribuir a interrumpir el círculo vicioso del hambre y los conflictos.
 La discusión precedente demuestra que mitigar el hambre permite a quienes la padecían desarrollar cabalmente sus capacidades físicas y mentales, aumenta su productividad y facilita su plena participación en el proceso de desarrollo. Por tanto, la reducción del hambre debería considerarse una inversión productiva además de una imperiosa obligación moral. Unas políticas bien concebidas que aborden la cuestión del hambre de modo directo y oportuno pueden acabar con la "trampa del hambre".

POBREZA, AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL

El aspecto rural de la pobreza y el hambre y la función de la agricultura.

 La lentitud con que se reducen la pobreza y el hambre indica la necesidad urgente de estrategias orientadas de manera más específica a las zonas en las que viven las personas pobres y las actividades de las que dependen para sobrevivir. Una estrategia eficaz para mitigar la pobreza y el hambre en los países en desarrollo debe comenzar por reconocer que dichos fenómenos son fundamentalmente rurales y que la agricultura constituye el núcleo central del sustento de las personas que viven en un medio rural.
 En la actualidad, el 75 por ciento de la población pobre de los países en desarrollo vive en las zonas rurales. En 2020, cuando según las previsiones la mayoría de la población mundial vivirá en zonas urbanas, el 60 por ciento de la pobreza continuará siendo pobreza rural. Además, el declive de las zonas rurales es una de las causas principales de la urbanización prematura y de la pobreza en las ciudades. Existen diversos argumentos que respaldan la adopción de un enfoque rural para un proceso de desarrollo que busque reducir la pobreza (FIDA, Informe sobre la pobreza rural):




  •  Combatiendo la pobreza rural se reduce la pobreza urbana al disminuir la migración.
  • La reducción de la pobreza rural depende del aumento de la productividad de la población pobre, pero la mayoría de los enfoques para afrontar la pobreza urbana se centran en el bienestar.
  • El aumento de la relación trabajadores/niños abre una oportunidad de reducción de la pobreza. La población rural pobre necesita que se potencie el papel de la mujer, así como una mejora de la sanidad y la educación que permita la reducción de la fecundidad.
  • La ayuda se dirige cada vez más a sectores no rurales, en los que no vive ni trabaja la mayoría de la población pobre. Además es desproporcionada su distribución entre los países, que va en detrimento de los más necesitados.
  • La agricultura constituye la principal fuerza motriz de la economía rural, y en los países en desarrollo sin recursos minerales de importancia representa a menudo la totalidad de la economía. La dependencia de la agricultura para el crecimiento económico y la obtención de ganancias de exportación aumenta con la prevalencia del hambre, y lo mismo ocurre con el porcentaje de personas que dependen de la economía rural para sobrevivir.


    La importancia del crecimiento agrícola y rural para la mitigación de la pobreza: indicaciones concretas


    • El crecimiento de los sectores primario y terciario reduce la pobreza, mientras que el del sector secundario no la afecta en medida importante.
    • El crecimiento de las zonas rurales reduce la pobreza en éstas y en las zonas urbanas, mientras que el crecimiento urbano sólo mitiga la pobreza en las zonas urbanas.
    • El crecimiento de la producción de las pequeñas explotaciones agrícolas reduce el número de personas pobres y alivia la gravedad de su situación: el consumo de las personas más pobres puede aumentar.
    • En los países en los que los desequilibrios de los ingresos son pequeños, el incremento de la productividad laboral agrícola tiene continuamente un impacto más grande sobre ingresos que otros sectores.
    Esto demuestra que una reducción sustancial y sostenible de la pobreza y el hambre es inconcebible sin un crecimiento en las economías rurales, y presenta un resumen de los datos que lo evidencian, mostrando el potencial del crecimiento agrícola para reducir la pobreza.


    La erradicación del hambre es uno de los aspectos fundamentales del mandato de la FAO. La consecución del objetivo de reducir a la mitad del número de personas subnutridas para el año 2015 requerirá un esfuerzo enérgico, concertado y suficientemente financiado de todas las partes interesadas y en condiciones de contribuir a reducir el hambre y la pobreza mediante el desarrollo agrícola y rural sostenible. A nivel internacional, los principales protagonistas son el sistema de las Naciones Unidas y las instituciones internacionales de financiación.
    La lentitud con que se reducen la pobreza y el hambre indica la necesidad urgente de estrategias orientadas de manera más específica a las zonas en las que viven las personas pobres y las actividades de las que dependen para sobrevivir.











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