HUERTOS FAMILIARES
INTRODUCCIÓN
La disponibilidad de
alimentos es uno los factores que condicionan la cantidad y calidad de
productos que consume la familia, donde los niños, niñas y mujeres embarazadas,
requieren de una dieta más variada. El huerto familiar integrado constituye una
alternativa apropiada para que la familia produzca y consuma a bajo costo
productos frescos y saludables para una dieta balanceada. El tipo de huerto y
los cultivos a establecer están relacionados con las necesidades y preferencias
de la familia. El huerto debe complementar otros productos de la finca como las
hortalizas, frutales, plantas comestibles, aromáticas y medicinales, así como
huevos y carnes de especies menores. La familia puede llegar a tener un huerto integrado
donde intervienen varios componentes como: familia, cultivos, especies menores,
la finca y la alimentación. En esta publicación encontrará la forma de manejar
un huerto integrado mediante el uso de prácticas sencillas al alcance de la
familia.
Planteamiento y
justificación.
La mayor parte de la
población vive en las ciudades y zonas suburbanas. Este desarrollo ha llevado a
la desaparición de los huertos que hasta hace unos años se localizaban en las
periferias de las ciudades.
Los antiguos huertos o
tierras de producción de bienes agrícolas se transformaron en tierras para ser
utilizadas para la construcción de viviendas. La presión urbanística sobre los
terrenos aptos para cultivar está acabando con lo que queda de las unidades
productivas periférica. De esta manera el espacio para uso agrícola va
desapareciendo.
La agricultura
ecológica consiste en la integración de los conocimientos de la agricultura
tradicional con las modernas investigaciones biológicas y tecnológicas. Este es
el modelo que tenemos que emplear, no sólo por cuestiones de salud o respeto al
medio ambiente, sino que por encima de todo hemos de hablar de cultura, esa
cultura que se está perdiendo a costa de un progreso mal orientado lo cual debe
orientarse hacia el camino del desarrollo sostenible.
Vale la pena que nos
demos cuenta de que nuestras acciones pueden generar o degradar la vida y que
podrían acabar con ella incluso. Sin embargo nadie debe pensar que en este
momento lo que la naturaleza necesita es una mirada pasiva, sino todo lo
contrario, lo que se necesita es despertar en cada ser humano un respeto
profundo y sobre todo un amor hacia su entorno que lo haga capaz de conservarlo
y de compartirlo con los demás de una forma solidaria
Objetivos:
Mejorar la producción de alimentos
Diversificar la producción
de alimentos
Satisfacer las necesidades
nutricionales diarias de la familia
Obtener mayores ingresos
Hacer que el manejo del
huerto sea fácil
Eliminar plagas y malezas
Reducir los desperdicios
Proveer semillas, viveros
La finalidad de este
proyecto: huerto familiar ecológico es que sea el detonante o punto de partida
de una verdadera educación ambiental. Este proceso debe propiciar la
adquisición de unos conocimientos y criterios y el afianzamiento de unas
actitudes para tomar decisiones desde la convicción y la responsabilidad
personal y solidaria orientada hacia una mejor calidad de vida.
Para ser consecuentes
con este intento de educar medioambientalmente, se debe ser lo más respetuosos
posible con el medio ambiente. Hoy en día, aun no estando del todo desarrollada
al cien por ciento, la agricultura ecológica es el único tipo de agricultura
que respeta el medioambiente.
Para que sea coherente en
una convocatoria de proyectos de educación ambiental, el intento de llevar
adelante un trozo de tierra bajo los principios de agricultura ecológica,
también representa, por una parte proponer la utilización de un huerto para
experimentar y enseñar los ciclos biológicos más importantes como pueden ser
los de las plantas, materia, energía… con las técnicas de cultivo ecológico
familiar.
Tres pueden ser los enfoques
que se pueden dar a la actividad del huerto familiar ecológico:
a) Como una actividad
complementaria:
Sería una actividad basada
en el voluntarismo de los implicados y sería parte de las demás actividades
sociales y recreativas propias de la familia y/o de la comunidad.
b) Como una actividad
puntual continuada:
Durante un tiempo
determinado (en este caso un año), llevar conciencia a las familias de las
diferentes comunidades, sobre la importancia de estos huertos. Trabajando
alrededor del huerto nos permite llegar a todos e introducirnos en un mundo
nuevo con coherencia. Es muy interesante para dar a conocer un nuevo recurso y
alternativas de alimentación sana y recreativa.
c) Presentar el huerto como
un proyecto medioambiental:
Con esta propuesta no sólo
se añade un recurso a la comunidad sino un elemento dinamizador que irá
generando propuestas de trabajo que van más allá del tratamiento del uso
racional de los recursos que tenemos a mano, como por ejemplo, la contaminación
de los suelos y las aguas, la reutilización de los recursos, etc. La mejor opción
es el segundo enfoque, el b) para este primer año. Sin ánimo de ser demasiado
ambicioso y no querer abarcar objetivos muy amplios. Más vale avanzar poco a
poco pero seguros.
Así pues, el
planteamiento de nuestro huerto familiar ecológico es que se convierta en una
actividad puntual continuada donde el primer año estará dedicada a la
construcción y puesta en funcionamiento del huerto, dar a conocer las técnicas
básicas de cultivo ecológico y aprovechamiento didáctico del huerto con
experiencias de campo y laboratorio.

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